Cuánto cuesta hacer una página web en 2026: guía de precios
El precio de una web puede oscilar entre 50€ y 100.000€. La diferencia es que estos precios no significan nada si no sabes qué estás comprando en cada tramo. Te desglosamos qué hace que una web cueste lo que cuesta, qué obtienes en cada rango, y la cifra de lo que esa misma web te costará al cabo de 36 meses.

¿Qué son estos rangos?
Conviene dejar algo claro antes de entrar en números. Las modalidades que vienen a continuación no son peldaños de calidad ordenados de peor a mejor. Son configuraciones distintas de un mismo oficio, cada una pensada para encajar con necesidades distintas. Un freelance senior puede entregar mejor trabajo que muchas agencias. Una agencia tradicional bien organizada puede entregar mejor trabajo que una integrada mal coordinada. Lo que aquí uno debe preguntarse es "cuál encaja con lo que necesito".
También conviene decir algo más: la mayoría de guías sobre este tema están escritas por hostings que quieren venderte hosting, o por agencias que quieren venderte su agencia. Esta no es la excepción — la firmamos desde una agencia. Lo único honesto es declararlo y darte rangos que coincidan con lo que verás cuando pidas tres presupuestos.
Rangos de precio web en España, 2026
| Modalidad | Rango típico | Tiempo de entrega | Cómo está organizado el trabajo |
|---|---|---|---|
| Hazlo tú mismo (DIY) | 50€ – 300€/año | Tu tiempo | Plantilla, hosting y dominio gestionados por la plataforma |
| Freelance | 600€ – 3.000€ | 3-8 semanas | Una persona cubriendo varios perfiles |
| Agencia tradicional | 2.000€ – 8.000€ | 6-12 semanas | Equipo por disciplinas, servicios en serie |
| Agencia con diseño + dev + SEO integrados | 4.000€ – 15.000€ | 8-14 semanas | Mismos perfiles, trabajando en paralelo |
| Proyecto a medida complejo | 15.000€+ | 4-9 meses | Producto digital, no solo web |
¿Qué componentes incluye un presupuesto web?
Un presupuesto de 3.000€ entregado como suma cerrada no te dice qué partes lo componen. Aquí están las piezas que un presupuesto bien construido debería incluir, aunque sea como bloque interno.
Discovery y estrategia
Una o dos sesiones para entender el negocio, el cliente, los números actuales y qué tiene que pasar para que la web sea útil. 6-15 horas.
En presupuestos compactos esta partida se "incluye" sin desglose, lo cual significa cosas distintas según el caso: a veces se hace una versión ligera, a veces se sustituye por un briefing inicial corto, a veces directamente no se hace y se pasa a propuestas visuales. Ninguna de las tres opciones es ilegítima — cada una corresponde a un alcance distinto. Lo que conviene es saber cuál estás contratando.
Diseño UX y diseño visual
No son lo mismo. UX define qué hace cada pantalla, qué pasa cuando el usuario hace click, cómo se ordena la información, cómo se mueve alguien de un punto A a un punto B. Visual define cómo se ve cada uno de esos pasos.
Cuando se cobra "diseño web 800€" como partida única, normalmente lo que entra es trabajo visual sobre una plantilla que ya define la UX. No es necesariamente peor solución — para muchos proyectos lo es de hecho la correcta — pero es importante saber qué se está contratando para no esperar otra cosa.
Diseño de sistema y maquetación
Esta es la pieza que más se confunde con "ya está incluida en el diseño". No lo está, y la diferencia entre tenerla y no tenerla se nota en la web final más que casi cualquier otra decisión.
Diseño de sistema (o design system) es definir, antes de maquetar ninguna pantalla, las reglas que gobiernan toda la web: tipografías y sus escalas, paleta de color con sus usos, espaciados, tamaños y estados de botones, comportamientos al pasar el cursor, estructura de grids, breakpoints responsive, componentes reutilizables. No es la guía de marca clásica de logo y colores. Es la traducción de tu marca a un lenguaje que el navegador entiende.
Maquetación es construir cada pantalla aplicando ese sistema. Si el sistema está bien definido, la maquetación es rápida, coherente y mantenible. Si no existe, cada página se inventa desde cero y la web acaba pareciendo varios sitios distintos pegados con cinta adhesiva.
La alternativa a esto es la plantilla. Una plantilla de ThemeForest cuesta 50-80€ y trae su propio sistema visual ya hecho. Es una opción legítima — tiene su lugar — pero ese sistema es el mismo que tienen otras webs que han comprado la misma plantilla. La diferencia entre instalar una plantilla y diseñar un sistema propio es la diferencia entre comprar ropa de marca conocida y tener algo hecho a medida. Ninguna de las dos opciones es mala. La pregunta es si la singularidad visual te importa o no en función de cómo compites.
Diseñar un sistema visual completo y maquetarlo a medida añade entre 15 y 30 horas al presupuesto. Es la partida que más diferencia hay entre "agencia que diseña" y "agencia que personaliza plantillas". Si la web tiene que comunicar diferenciación — y para muchos negocios sí, sobre todo si compites en mercados donde tu producto se parece al de la competencia — esta inversión rinde más que casi cualquier otra.
Y un detalle técnico: un sistema bien diseñado se mantiene mejor a los 2-3 años. Cuando quieres añadir una sección nueva, ya existen los componentes y las reglas. No tienes que rediseñar nada para añadir una página. Esto reduce el coste de evolutivos del que hablaremos más adelante.
Desarrollo frontend y backend
Frontend es lo que ve el usuario funcionando en su navegador. Backend es lo que pasa cuando esa página tiene que mostrar contenido dinámico, procesar un formulario, consultar una base de datos, o integrarse con una API externa.
Una landing estática solo necesita frontend. Una web corporativa con blog necesita backend. Una web con área privada o e-commerce necesita backend serio. Cada salto multiplica el coste inicial y, sobre todo, el coste futuro de mantenimiento.
SEO técnico
La parte que en muchos modelos se hace al final o como añadido. SEO técnico bien hecho son decisiones que se toman antes de escribir una línea de código: estructura de URLs, jerarquía de páginas, schema, renderizado, performance, manejo de redirects, indexación selectiva.
Cuando se contrata como extra después de tener la web hecha, su alcance queda limitado a lo que se puede añadir encima. No por mala ejecución, sino por orden de operaciones: muchas de esas decisiones ya están tomadas implícitamente cuando el sitio existe. Si el SEO es importante para tu proyecto, conviene que entre desde el inicio. Si no lo es — y hay proyectos donde no lo es — esto no aplica.
Contenido
El coste que más se subestima. Los textos de tu web no los va a escribir tu agencia gratis, y probablemente no debería hacerlo: tu agencia no conoce tu negocio como tú. Pero sí debería estructurarlos contigo, revisarlos con criterio SEO y darte un brief claro de qué necesita cada página.
Si vas a redactar tú, asume entre 8 y 25 horas de tu propio tiempo según el tamaño de la web. Si delegas la redacción profesional, son entre 60 y 150€ por página de contenido trabajada.
Pruebas, deploy y los primeros 90 días
Pruebas en distintos navegadores, móvil real, accesibilidad básica, rendimiento, comprobación de formularios, configuración de analítica, certificado SSL, redirects desde la web antigua si la había. Y, sobre todo, los ajustes inevitables que aparecen las primeras semanas cuando la web ya está viva y empieza a recibir uso real.
Esta partida se omite a veces o se asume "incluida". Cuando aparece un problema al mes de lanzar, conviene haber acordado de antemano cómo se gestiona y quién lo cubre.
El coste a 36 meses
Cuando compras un coche, no miras solo la cuota mensual del banco. Calculas también el consumo de combustible, el seguro, el mantenimiento, los recambios, el parking, las multas previsibles. Tienes una idea aproximada de qué te va a costar al mes durante los años que lo vayas a usar, y eliges en función de eso y de tus posibilidades.
Cuando se compra una web, casi nadie hace este cálculo. Ni los clientes lo piden, ni la mayoría de proveedores lo entregan. No es porque haya intención de ocultarlo — es porque el sector ha normalizado no hablar de ello. Es lo que hay. Como cuando alguien compra una nevera y asume que en diez años se estropeará, sin pensar en el coste de la electricidad durante esos diez años ni en el coste de reciclarla después.
Pero una web no es una nevera. Lo que cuesta mantenerla viva, segura y útil durante 3 años pesa más en el cómputo final que la factura inicial. Y la diferencia entre una web que cuesta poco al mes y una que cuesta mucho no se decide en el año dos — se decide en las decisiones de arquitectura, stack y alcance que se toman antes de empezar.
Aquí está el desglose realista de lo que casi nadie pone sobre la mesa.
Costes recurrentes anuales
| Partida | Rango anual | Notas |
|---|---|---|
| Dominio | 10€ – 40€ | Más si es .es premium o renovación a 5 años |
| Hosting | 50€ – 600€ | Compartido / VPS gestionado / servidor dedicado |
| Certificado SSL | 0€ – 150€ | Gratuito vía Let's Encrypt en la mayoría de casos |
| Plugins/licencias premium | 100€ – 500€ | En WordPress y similares, depende mucho del stack |
| Backup gestionado | 50€ – 200€ | Si no lo incluye el hosting |
| Total infraestructura/año | 200€ – 1.500€ |
Tabla de costes de una web a 36 meses
Ejemplo concreto. Web corporativa de PYME, 12 páginas, blog, formulario integrado con CRM, hecha con un freelance competente.
| Concepto | Año 1 | Año 2 | Año 3 | Total |
|---|---|---|---|---|
| Coste inicial | 2.500€ | — | — | 2.500€ |
| Infraestructura | 400€ | 400€ | 420€ | 1.220€ |
| Mantenimiento (60€/mes) | 720€ | 720€ | 720€ | 2.160€ |
| Evolutivos | 400€ | 600€ | 800€ | 1.800€ |
| Coste real acumulado | 4.020€ | 5.740€ | 7.680€ | 7.680€ |
Por qué el stack que elijas afecta al precio total
El presupuesto inicial no depende solo de cuántas páginas tiene la web. Depende también, y bastante, de con qué tecnología se construye.
WordPress: la elección por defecto
Aproximadamente el 43% de la web mundial usa WordPress. Es la opción por defecto del freelance y de la agencia tradicional en España. Tiene sentido para muchos proyectos.
Su coste inicial es competitivo porque hay temas, plugins y desarrolladores en cantidad. Su coste recurrente, sin embargo, no es despreciable: actualizaciones constantes, ecosistema de plugins frágil, dependencia de hosting potente para que no vaya lento, vulnerabilidades de seguridad recurrentes.
Una web WordPress bien construida puede durar años. Una mal construida tiende a requerir reconstrucción a los 3-4 años. La diferencia no está en la plataforma — está en cómo se ha trabajado.
Constructores tipo Wix, Squarespace, Shopify
Coste inicial muy bajo, factura mensual constante, techo de personalización limitado. Funcionan bien para negocios cuya web es presencia, no canal. Funcionan razonablemente para e-commerce pequeño en el caso de Shopify.
La consideración importante es el coste de salida. Migrar de una plataforma cerrada a otra significa rehacer la web. Si crees que la web va a crecer en complejidad en los próximos años, vale la pena pensar si quieres atarte a un sistema cerrado o no.
Stacks modernos (headless, Jamstack)
Nuxt, Next, Astro, Strapi, Sanity y otros. Inversión inicial mayor porque el ecosistema de plantillas baratas es menor y los perfiles técnicos cobran más. Factura recurrente menor: hostings de coste casi nulo, sin plugins de pago, mantenimiento más ligero.
Compensan cuando la web va a estar viva varios años y el rendimiento o el SEO técnico son críticos. No compensan si lo que necesitas es una landing simple para validar un negocio.
Cómo decidir sin entrar en debate técnico
No tienes que entender la diferencia entre headless y monolítico. Tres preguntas bastan:
- ¿La web va a ser canal serio de captación de clientes? Si sí, prioriza rendimiento y SEO técnico. Si no, optimiza por coste.
- ¿Esperas que la web crezca en complejidad (catálogos, integraciones, área privada)? Si sí, evita constructores cerrados. Si no, no necesitas la flexibilidad.
- ¿Tienes capacidad de equipo interno para mantener? Si sí, puedes ir a stacks más complejos. Si no, prioriza simplicidad operativa o asume coste de mantenimiento externo.
Cómo se construye un presupuesto en una agencia integrada
Vamos a abrir la caja. No por exhibicionismo: entender el desglose ayuda a comparar tres presupuestos que dicen "diseño web 5.000€" sin que sepas qué hay dentro.
Un proyecto tipo — web corporativa de 15 páginas con blog, integración de formulario con CRM, optimización SEO técnica y contenido revisable — se desglosa aproximadamente así:
| Fase | Horas estimadas | Coste (a 60€/h media) |
|---|---|---|
| Discovery + estrategia | 12-15h | 720€ – 900€ |
| Arquitectura SEO + UX | 15-20h | 900€ – 1.200€ |
| Diseño de sistema (design system) | 12-18h | 720€ – 1.080€ |
| Diseño visual y maquetación | 20-30h | 1.200€ – 1.800€ |
| Desarrollo frontend | 35-50h | 2.100€ – 3.000€ |
| Desarrollo backend / CMS | 20-30h | 1.200€ – 1.800€ |
| Integraciones (CRM, analítica, schema) | 8-12h | 480€ – 720€ |
| QA, deploy, formación | 12-18h | 720€ – 1.080€ |
| Total | 134-193h | 8.040€ – 11.580€ |
Cómo leer un presupuesto
No todos los presupuestos están formulados de la misma forma. Eso significa que cada uno responde a unas necesidades distintas, y conviene saber cuál es la tuya.
Un presupuesto bajo suele estar respondiendo a una pregunta más acotada. Si te ofrecen una web por 800€, probablemente lo que vas a recibir es ejecución sobre una base existente: plantilla configurada, contenido que tú aportas, sin discovery, sin sistema visual propio, sin SEO técnico de partida. Para muchos proyectos eso es exactamente lo que necesitan, y pagar más sería sobreingeniería. La pregunta útil no es si está bien o mal, es si esa respuesta encaja con tu necesidad real.
Un presupuesto alto suele estar respondiendo a un alcance mayor o a una estructura más grande. Una agencia de 30 personas factura distinto que una de 3, no porque cobre más por la misma web sino porque tiene que sostener una estructura distinta. A veces eso se traduce en mejor resultado (más perfiles, más procesos, más capacidad). Otras veces solo se traduce en factura más alta sin valor proporcional. Depende del proyecto y de la agencia. La pregunta tampoco es aquí "¿me están cobrando de más?", es "¿qué obtengo a cambio de esta estructura?".
Un presupuesto que no desglosa qué cubre cada partida te deja a ciegas para comparar. Sin desglose es imposible saber si dos ofertas están proponiendo lo mismo o cosas muy distintas con etiquetas parecidas. Pedir desglose es legítimo y los presupuestos cuidados lo entregan sin fricción.
Tres preguntas que conviene hacer al recibir cualquier presupuesto, independientemente del precio:
- ¿Incluye fase de discovery? Si la respuesta es "sí, está incluida" sin más, pide que concreten cuántas horas y qué entregables produce. Si la respuesta es "lo hacemos sobre la marcha", asume que no se va a hacer como fase formal.
- ¿Cómo se gestiona el SEO técnico? Si la respuesta es "lo hacemos al final", el alcance del SEO va a quedar limitado a lo que se pueda añadir encima. Si la respuesta es "participa en la arquitectura desde el inicio", el SEO va a ser una variable de diseño, no un parche.
- ¿Qué pasa después del lanzamiento? Pregunta concretamente por las primeras 4-8 semanas (donde aparecen los ajustes inevitables) y por el mantenimiento posterior. Si la respuesta queda vaga, asume que el coste real de propiedad va a ser superior al que figura en el presupuesto inicial.
Las tres preguntas no buscan pillar a nadie. Buscan que tú y el proveedor estéis hablando del mismo proyecto antes de firmar. La mayoría de problemas en webs entregadas son por diferencias de expectativa que no se aclararon a tiempo, y esa responsabilidad es compartida.
Lo importante no es cuánto cuesta
Si has llegado hasta aquí ya tienes los rangos. Pero los rangos son herramienta, no respuesta. La pregunta útil es otra.
Cuánto te tiene que devolver para que sea rentable
Una web de 8.000€ con coste a 3 años de 14.000€ tiene que generar más de 14.000€ en valor durante esos 3 años para tener sentido económico. ¿Qué es "valor"? Depende: leads cualificados, ventas directas, reducción de tiempo de tu equipo comercial respondiendo lo que la web podría contestar, autoridad de marca que cierra contratos por otros canales.
Si no puedes articular cómo la web te devuelve esa cifra, el problema no está en el precio. Está en cómo se ha planteado el encargo.
El coste de no tener previsión
Esta es la parte que más se subestima en cualquier presupuesto. No tanto por el precio inicial, sino por la diferencia entre lo que el cliente cree que necesita el día que pide presupuesto y lo que realmente va a necesitar dentro de seis meses.
Esto no es un problema del cliente. Es la naturaleza del trabajo. Casi nadie sabe exactamente qué necesita una web hasta que la tiene funcionando y empieza a usarla. Salen casos de uso que no se habían pensado. Aparece la necesidad de un blog que no estaba previsto. El comercial pide una landing específica para una campaña. Marketing quiere un área privada para descargar recursos. El propio negocio cambia, se añaden servicios, se reorganiza la oferta.
Lo que distingue una decisión bien tomada de una mal tomada no es haber acertado al 100% en el alcance inicial — eso es imposible — es haber dejado margen de previsión razonable.
Hacerse las preguntas correctas antes de firmar reduce buena parte del problema. Algunas que vale la pena plantearse:
- ¿Esta web va a tener blog en algún momento? Si la respuesta es "probablemente sí en unos meses", conviene contemplarlo en la arquitectura desde el inicio aunque no se lance ahora. Añadir un blog después es siempre más caro que dejarlo previsto.
- ¿El catálogo de productos o servicios va a crecer? Si sí, conviene que la estructura sea escalable. Una web pensada para 5 servicios y forzada a sostener 30 acaba pareciendo otra cosa.
- ¿Va a haber integraciones con CRM, ERP, herramientas de marketing, pasarelas de pago? Las integraciones a posteriori cuestan considerablemente más que pensarlas desde el inicio, sobre todo si el stack elegido no las soporta nativamente.
- ¿Vais a tener varios idiomas, varias zonas geográficas, varias marcas? Es la decisión arquitectónica más cara de revertir.
¿Quién va a actualizar el contenido y con qué frecuencia? Una web que un equipo no técnico necesita modificar cada semana es muy distinta a una web estática que cambia dos veces al año.
Ninguna de estas preguntas tiene respuesta correcta en abstracto. Lo correcto es responderlas con franqueza antes de firmar, aceptando que algunas respuestas son "no sé todavía" — y eso también es información útil para ajustar el alcance.
El factor de crecimiento de las webs
Hay un patrón que se ve con frecuencia. Un cliente pide una web de presencia, sencilla, "para tener algo online". Lo que necesita en ese momento es eso, sin discusión. Pero al año empieza a tener tráfico, descubre que la web puede traer leads, añade un blog. Al año y medio incorpora una sección de casos de éxito porque cierra contratos con ella. A los dos años necesita un área privada para clientes. A los tres años son cincuenta plugins encadenados sobre la instalación original.
El problema no es que la web haya crecido. Es que cada incorporación se hizo encima de una base que no estaba pensada para soportarla. Plugins que añaden funcionalidad pero ralentizan el sitio. Custom posts que se insertan donde caben, no donde deberían. SEO que se va deteriorando porque la arquitectura ya no refleja lo que la web realmente es.
La consecuencia: una web que técnicamente "funciona" pero que cada vez es más lenta, más frágil, más cara de mantener y más difícil de evolucionar. Llega un momento en que cualquier cambio nuevo cuesta tres veces lo que costaría desde cero, y la decisión racional es rehacerla.
Es lo que pasa cuando una web crece sin que nadie revise periódicamente si la base sigue siendo adecuada. Un presupuesto inicial que contemple un alcance mínimo razonable y deje arquitectura preparada para crecer sale más caro al firmar, pero evita el escenario de la web monstruosa a los tres años.
Consideración de opciones
Empezar pequeño con arquitectura preparada para crecer. Cuesta algo más al inicio porque hay que pensar la estructura, pero el coste mensual a tres años cae considerablemente.
Empezar pequeño sin más previsión y asumir que en 2-3 años habrá que rehacer. Es legítimo si el negocio está en fase de validación y no se sabe hacia dónde va. La condición es asumirlo de antemano, contemplar el coste de rehacer en el cálculo a 3 años, y no descubrirlo al chocar contra el muro.
Empezar grande desde el inicio. Solo tiene sentido cuando se sabe a qué se va y el negocio ya genera el volumen para sostener la inversión.
La opción peor es la cuarta, que es la que más se ve: empezar pequeño sin previsión y forzar la web a crecer sin tocar la base. Esta configuración acumula deuda técnica a un ritmo que se vuelve insostenible, y cuando llega el momento de afrontarla — porque siempre llega — el coste real es mayor que cualquiera de las tres opciones anteriores. Es el equivalente a comprar el coche más barato sin mirar lo que va a costar mantenerlo: la diferencia se paga, pero se paga después y de golpe.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto cobra un diseñador web en España?
Depende del nivel. Un perfil junior cobra entre 25.000€ y 32.000€ brutos al año. Un senior entre 38.000€ y 55.000€. Eso traducido a tarifa horaria, considerando estructura de empresa, sale entre 35€/h y 80€/h facturados al cliente final.
¿Cuánto cuesta contratar a alguien para hacer una página web?
Para una web corporativa estándar, entre 2.000€ y 8.000€ cubre la mayoría de los casos en España. Por debajo, el alcance es más acotado. Por encima, se paga especialización (SEO técnico, motion, integraciones) o estructura de agencia más grande.
¿Puedo hacer una web profesional con ChatGPT?
Puedes generar código y maquetar con ChatGPT, Claude o Cursor, y los resultados de 2026 son sustancialmente mejores que los de 2024 — puedes obtener una landing decente en una tarde si sabes prompting. Lo que estas herramientas no sustituyen son las decisiones de arquitectura, SEO, rendimiento, accesibilidad y mantenibilidad que requieren criterio humano y contexto del proyecto. Te ahorran horas en tareas concretas. No te ahorran el criterio.
¿Cuánto cuesta una página web sencilla?
Una landing page con 1-3 secciones, hecha por freelance competente, está entre 400€ y 900€. Hecha por agencia, entre 800€ y 1.500€. DIY con Wix o similar, 50-150€/año.
¿Cuánto cuesta el dominio y el hosting al año?
Dominio .com o .es: 10-15€/año. Hosting compartido aceptable: 50-120€/año. Hosting gestionado para WordPress sin saltos de rendimiento: 200-400€/año. VPS o hosting dedicado para webs con tráfico real: 400-1.500€/año.
¿Es más cara una agencia que un freelance? ¿Por qué?
Suele serlo, entre un 30% y un 100% más. La diferencia paga estructura: continuidad operativa (si una persona se va, el proyecto sigue), perfiles trabajando en paralelo en lugar de en serie, soporte sostenido en el tiempo. Si no necesitas alguna de las tres, el freelance es más eficiente para tu caso.
¿Cuánto tarda en estar lista una web?
Una landing: 2-4 semanas. Web corporativa: 6-12 semanas. E-commerce: 10-16 semanas. Producto digital complejo: 4-9 meses. Si te ofrecen una web corporativa en dos semanas, lo que vas a recibir es una plantilla con tu logo encima y los textos que tú aportes. Eso puede ser exactamente lo que necesitas y a buen precio. Lo importante es saber qué estás contratando.